jueves, 20 de agosto de 2009

Las Cumbres de la Rua (Muxivén 09)

El bautismo de Marta: Muxiven (2063m)


Cuentan los lugareños, o los "aborígenes" de la Comarca, que una soleada mañana de Agosto, cuando aún no habían pasado las "burras de leche", fueron vistos 4 individuos en compañia de 2 perros camino arriba de la braña de Tsabiadas. También cuantan que la estampa era aterradora!; de entre la niebla rasante e incipiente fruto del rocio y los rayos del Sol, emergían las siluetas caninas del Güei y la Rua, acompañadas por 4 torres humanas de cuyo nombre si quiero acordarme: Marta y Carlos, doncella y caballero que llegaron a la Comarca a lomos de su A4 desde la bien lejana Al Basit (o Albacete como se la conoce desde la cristiandad); las otros dos, los de siempre, forjados en la Comarca y clásicos de esta sección: Toño y Luis, éste acompañado por su ya inseparable trípode.



Bromas aparte, el camino que lleva desde la laguna del Castro, pasando por la braña de la Cotsada, el Fuejo (Fuetso o Foxu como también se le conoce), la braña de Tsabiadas hasta el Fontanón, se hizo llevadero con la mente puesta en las numerosas anecdotas, charlas, chismes e historias que salpican estas sendas, algunas de ellas dignas de un buen filandón o un buen caletso. Desde su falda, como así se muestra, majestuoso, altanero e incluso amenazante!, comenzamos la ascensión al Muxivén no sin antes refrescar el gorguelo en el Fontanón. Mareos, sangre, sudor y casi lágrimas se derramarón durante la ascensión. Sin embargo, algo tan pequeño e insignificante como los arándanos, cambió el curso del destino que Muxivén nos deparaba. Agazapado en la espesura, entre piedras y piornos, Carlitos libaba de las arandaneras como las abejas liban el nectar de las flores!! es más, cuentan las gentes que allí lo vieron que de no ser por su rojo atuendo, hasta el mismísimo Victorino lo habría confundido con un oso hambriento en busca de su alimento...




Con las fuerzas cargadas y el cuerpo repleto de taninos, Marta anunciaba una victoria inminente. En lo alto del cordal del Muxivén, con Llumaxu a la espalda y el Cornón de Peñarubia de testigo, la amenaza que fue, se covirtió alegría. Ya disfrutaban de algunas de las vistas más bonitas del Valle, disfrutaban de la tranquilidad y se llenaban de energías renovadas (que no renovables...). En las proximidades de la cima se respiraba un ambiente de victoria y de satisfacción.




Yo creo que mereció la pena, a pesar del ataque de hormigas aladas y casi asesinas en la cima. Marta, espero que este no sea tu primer y último 2000 en Laciana y que poco a poco le vayas cogiendo el gusanillo al senderismo. Carlitos, no te enfades por el titulo, ya se que también era tu bautismo...y sobre todo no te enfades por lo del oso!!!

Nos vemos en la próxima aventura, con el Druida gris, en el bosque de los tejos milenarios...